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El alcachofa (Cynara scolimus L.) pertenece
a la familia de las Astraceae, ex familia de las Compositae. Lo
que nos interesa es el tipo llamado Cynara que incluye ocho
especies espontáneas que proceden de la cuenca del Mediterráneo
y que se descubrieron entre los siglos XV y XVI.
Mucha importancia lleva el Cynara Cardunculus
L. var Sylvestris, que es la forma originaria del
Alcachofa cultivada y también del Cardo (Cynara Cardunculus
L. var Cardunculus).
Es una planta hortaliza en forma de rizoma que lleva una inflorescencia
protegida por brácteas, que, junto a la porción basal tierna,
forman la parte comestible.
Las flores, hermafroditas y tubuladas, llevan un color azul y
están juntas a una inflorescencia a cabezuela, la que tiene una
parte carnosa (receptáculo) en la cual se hallan las brácteas: las
del interior quedan tiernas y carnosas, mientras las exteriores duras e incluso fibrosas.
Podemos distinguir el alcachofa en dos grupos: calidades
espinosas y sin espinas, según que lleven espinas en sus hojas o
encima de las brácteas. Aún, puede sacar frutos una o dos veces
al año y siguiendo podemos partirlas en "no-florecientes"
y "florecientes".
El alcachofa puede ser reproducta por tres maneras: semen, cardos,
óvulos.
Semen:
Sembrar directamente en el terreno bien aparejado o sembrar arriba
de alvéolos.
Cardos:
Son las plantas chicas que salen de las yemas que se hallan en el
rizoma. Hay que elegir los cardos más maduros desmocharlos y
trasplantar en el terreno nuevo.
Óvulos:
Lo mismo que los cardos. Se dejan secar y después se limpian de
la parte seca y se trasplantan en el terreno.
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